Primero llega la enfermedad y luego el virus, no al revés

«Es el momento de replantearnos individualmente cómo es nuestra forma de vida, si llevamos una vida armónica en contacto con la naturaleza, si hacemos una alimentación sana, si tenemos descanso, si respiramos, si nos relajamos.» Dr. K. Bizkarra

Colaboración con Sihuatl Mundo

¿Te sientes inquieto ante lo que está ocurriendo con el coronavirus? ¿Crees que es algo que llega y no se puede hacer nada? 

Vivo en España y hace unos días me sentía perdida…

Aunque tengo en alto valor la serenidad y dispongo de buenos y útiles recursos para afrontar las dificultades, cuando pasa algo así, sin precedentes, al menos por la forma en que está siendo tratada la situación de contagio por el virus en los medios de comunicación y por los gobiernos, es fácil perder la perspectiva y verse de alguna manera arrastrado por la inseguridad, el miedo y el pánico. 

Deseaba con todas mis fuerzas ayudar a las personas que están preocupadas, alarmadas… pero primero tenía que sentirme bien yo si quería ser de verdad útil. 

Fue entonces cuando recibí a través de una maravillosa persona, una amiga que es coach, una entrevista que hicieron al doctor Karmelo Bizkarra, Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe, del País Vasco. Me llegó como un soplo de aire fresco entre tanto bombardeo de información y ruido que nos invade todos los días, con datos y más datos, y mucha oscuridad. Sentí, de pronto, regresar a mi equilibrio y mi mente se despejó.

Y confirmé una vez más que mi misión −trabajar para ayudar a las personas a cuidar de su salud y bienestar integral− es crucial, muy necesaria en los tiempos que vivimos.

Aunque la situación continúa siendo (y será) muy difícil para muchas personas y en diversos sentidos −enfermos, trabajadores sanitarios, limpiadores, cuidadores, padres con niños en casa o situaciones en el hogar complicadas, pérdidas económicas, etc.− podemos hacer muchas cosas, aunque sean pequeñas, para hacer frente a este virus y sobrellevar la cuarentena en casa y/o en el trabajo.

A continuación, puedes leer la transcripción de la entrevista o acceder directamente al vídeo, al final del post. 

(*Nota: Aunque algunos datos que se aportan en la entrevista no coinciden con la situación actual − la grabación se realizó antes de descubrirse que el COVID19 no funciona como la gripe−, no deja de ser cierto, por los datos que se han ofrecido de personas asintomáticas y recuperados tras contraer la enfermedad, que si nuestro sistema inmunológico es fuerte gracias a nuestros hábitos y seguimos las recomendaciones de higiene y de distancia social, estaremos mejor protegidos del coronavirus).

«En vez de cazar los microbios, hagamos algo, lo posible, para recuperar la salud. Recuperar la salud significa ampliar los factores de salud.»

ENTREVISTA AL DR. KARMELO BIZKARRA

(Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe)

¿Qué significa para ti esta llamada epidemia o pandemia de coronavirus, y qué nos puedes aportar de diferente a lo que estos días se puede oír en los medios de comunicación?

(…)

La población actualmente cree que es el virus el único causante de la enfermedad, y para mí hay otras causas de enfermedad, y luego viene el virus.

Es decir, viene la enfermedad, donde se descompone el cuerpo, el cuerpo pierde su equilibrio… y, partir de ahí, surge el virus. ¿A qué viene el virus? Pues, sería la pregunta.

Y ¿Cómo se producen las enfermedades según tu punto de vista?

Toda la vida es un ecosistema, es un equilibrio, todo está autoorganizado, de tal manera que los virus, las bacterias, los hongos, las células, los órganos y aparatos que componen nuestro organismo mantienen un equilibrio.

Si ese equilibrio se rompe por una medicación excesiva, por una forma de vida agresiva, por el estrés, por el insomnio, por la preocupación, porque no tenemos tiempo para descansar, porque llevamos una alimentación no saludable, porque no respiramos, porque no tomamos el sol, porque no tenemos contacto con la naturaleza, poco a poco va surgiendo el desequilibrio.

El cuerpo se va intoxicando, se va llenando de sustancias de desecho, de sustancias tóxicas, y ahí aparece un germen. Todo germen, sea virus, sea bacteria, sea hongo, puede germinar cuando las condiciones son adecuadas, y las condiciones de desequilibrio, de intoxicación y de sustancias de desecho pueden hacer que el terreno sea propicio a esa anidación de esas sustancias o de esos microorganismos. 

¿Cómo recomponer? Pues llevando una alimentación sana, contacto con la naturaleza, llevando una vida más equilibrada, más armónica, y permaneciendo más en equilibrio con lo que pienso, con lo que siento y con lo que hago.

(…)

Los virus y bacterias, ¿son las causas más importantes de este tipo de enfermedades? ¿Cuáles son las causas más importantes de las enfermedades?

Todo el sistema orgánico y el sistema de la vida está en equilibrio, en armonía, y cuando esa armonía se rompe, aparece el desequilibrio o la crisis a la que llamamos enfermedad. Y la enfermedad trae información de lo que hacemos y trae información, muchas veces, de lo que no hacemos, o de lo que dejamos de hacer. Es el momento de replantearnos, replantearnos individualmente cómo es nuestra forma de vida, si llevamos una vida armónica en contacto con la naturaleza, si hacemos una alimentación sana, si tenemos descanso, si respiramos, si nos relajamos…

Y también, de alguna manera, es momento para replantearse desde el sistema sanitario si verdaderamente el sistema actual no está demasiado enfocado en la enfermedad y en cómo combatirla, y se ha dejado de lado pues los factores de salud que ayudan a mantener la salud, a prevenir la enfermedad y a recuperar la salud cuando la hemos perdido. 

Es el momento de ver que toda crisis tiene unas causas anteriores. La primera causa es nuestra forma de vida. A partir de ahí, diferentes causas multifuncionales, multiorgánicas y, como consecuencia, puede ser la aparición de un virus, virus y bacterias que aparecen en la tierra, en el agua, en el aire.

Tenemos contacto directo con millones de virus, pero si nuestro cuerpo está en equilibrio, los virus cumplen una función que no es patológica.

A veces, nuestra intervención −el aire contaminado, los colorantes, las sustancias conservantes de los alimentos, la falta de una respiración saludable, el tabaco, el café, los medicamentos− pueden ayudar en el proceso de desequilibrio, y cuando ese desequilibrio aparece, aparece el virus.

Es a posteriori. No viene primero el virus y luego aparece la enfermedad. Porque si no, tenemos la sensación de que es el virus el causante de la enfermedad y que nosotros no podemos hacer nada “porque el virus te caído encima”.

Aunque estuviéramos rodeados de virus, si nuestro cuerpo está sano, el terreno no es apropiado para la germinación de un virus patógeno. Lo importante no es convertirnos en cazadores de microbios, lo importante es guardar, equilibrar, armonizar, desintoxicar, curar el terreno, ese terreno orgánico que es tanto físico, emocional y psicológico, que hace el individuo, como ser humano, esté sano o saludable. 

Entonces, ¿la enfermedad tiene que ver con nuestra forma de vida?

Toda crisis y toda enfermedad, en cualquier época y en cualquier edad, siempre tiene que ver con la forma de vida de los individuos, de las familias, de la sociedad, de las relaciones humanas.

Esta crisis, de alguna manera, ha venido a decirnos algo, a indicarnos algo. Todo dolor lleva conciencia a zonas en las que no somos conscientes, tanto sean físicas, emocionales, mentales o en las relaciones humanas.

No se puede echar la culpa, la responsabilidad, al virus, porque el virus, más que causa primera de enfermedad es marcador de la enfermedad. Viene después de que la enfermedad aparece. 

Esta epidemia que no está alcanzando a nuestros hijos, a los jóvenes. Está alcanzando a aquellas personas que tienen un grado de salud mínimo, aquellas personas que tienen un sistema inmunitario bajo, que tienen un fallo multiorgánico, multifuncional, y que, además, tienen 70 u 80 años con un sistema vital desgastado. Entonces, en vez de cazar los microbios, hagamos algo, lo posible, para recuperar la salud. Recuperar la salud significa ampliar los factores de salud.

¿Y cómo podemos actuar ante la enfermedad?

(…) es el momento de recuperar esas fuerzas, de recuperar ese equilibrio, y de ser “paciente” pasar a “actuante o acciente” en los procesos de salud. La medicina actual está muy basada en la lucha contra la enfermedad, pero la medicina tiene que ampliar, en esa mirada hacia las ciencias de la salud, un favorecer la salud a través de los factores de salud.

¿Y qué podemos hacer ante este estado de crisis, ante esta epidemia? ¿Qué actitud podemos adoptar?

Ante esta situación de crisis, podemos tener dos actitudes: 

-Pensar, sentir o creer que es el virus el causante o el que origina la enfermedad y que no podemos hacer nada, porque si nos cae encima, acabamos enfermos o acabamos, incluso, muertos

-O, pensar que el organismo humano es muchísimo más complejo, infinitamente más complejo que el virus, y que tiene una capacidad de homeostasis, de equilibrio, que supera en mucho al virus.  

«Cuidar al cuerpo, organizar al cuerpo, para que él tenga esa capacidad del sistema inmunitario que pueda ayudar ante cualquier ataque que supuestamente pueda provenir del exterior o del interior.»

Entonces podemos aplicar las 5 claves de la salud: 

1. Una alimentación sana. A base de frutas y verduras de colores y de diferentes formas, que nos aporten toda la energía de la tierra y de la naturaleza. 

Alternar la alimentación sana con el ayuno. Porque el ayuno es, para mí, terapia magna. Por propio instinto, los niños y los animales hacen un ayuno cuando están enfermos, y estos días lo podemos hacer: saltarnos alguna comida o comer menos de vez en cuando, o comer fruta, caldo de verduras o ensaladas, y dejar de comer ciertos alimentos que desnaturalizan al cuerpo.

2. Contacto con la naturaleza. Contacto con la tierra, con el agua, con el aire y con el sol. A partir de los cuatro elementos de la naturaleza extraemos el quinto elemento, la energía vital. 

3. La respiración. La respiración profunda me ayuda a recuperar la energía, pero también me ayuda a aquietar la mente. La mente entra en la quietud a través de mi respiración profunda. Es más, para prevenir una enfermedad que tiene que ver con el aparato respiratorio tenemos que abrir nuestro aparato respiratorio, igual que abrimos las ventanas cuando queremos airear nuestra casa.

4. El movimiento y el descanso. El equilibrio entre movernos y descansar.

5. La expresión emocional. Siempre lo decimos, a veces lo decimos por la palabra, por los gestos, por la constitución corporal, y otras veces lo decimos a través de los síntomas de enfermedad. Vivir el sentimiento, la emoción y el afecto hace que vayamos recuperando las ganas de vivir y el entusiasmo por ello. Lo que no decimos por la palabra o por los gestos, lo decimos por la constitución corporal o, en el peor de los casos, a través de los síntomas de la enfermedad. De hecho, los niños de hoy en día, además de conocer los ríos de África o las montañas de Asia deben de conocer las 4 emociones básicas: miedo, tristeza, rabia y alegría, y cómo elaborarlas, y cómo integrarlas. 

En un momento tan delicado como el actual, dar paso a una expresión emocional, sacar algo que está preso, nos puede ayudar en el proceso de curación.

Entonces, ¿en qué conviene fijarse, en la enfermedad o en mejorar la salud?

La verdadera curación nadie la puede regalar. La verdadera curación no se compra en una botica o en una farmacia. La verdadera curación es una conquista, que tiene que ver con nuestra forma de vida. Ser paciente ante la enfermedad es importante en estos momentos, pero ser acciente, actuante, en los procesos de salud, lo es más.

Nos podemos centrar en la salud, en cómo favorecerla a través de todas las fuerzas de la tierra y todas las leyes del universo de la que yo soy parte, y entonces hablaremos de salutogénesis (un modelo activo de la salud).

En vez de ir en contra de algo que verdaderamente no es lo causante de la enfermedad, en vez de convertirnos en cazadores de microbios, podemos convertirnos en hacedores de nuestra vida. Tener una actitud activa. Cuidarme a mí y cuidar a las personas que están a mi alrededor, cuidar las relaciones humanas, respirar profundamente, aquietar la mente, inspirar en mi cuerpo, sentir mi cuerpo. Habitar mi cuerpo, que es muy importante porque algo que está habitado no se deshabite a través de unos microbios, de unos virus o de unas bacterias. Porque estamos totalmente rodeados por ellos. El virus, las bacterias, los hongos, están haciendo una labor dentro de este sistema. 

¿Hay algún significado más profundo de esta crisis que no hemos visto todavía?

Todos los sistemas en la vida están en equilibrio, en armonía, y a eso llamamos salud. Cuando se pierde ese equilibrio, cuando hay disarmonía, lo llamamos enfermedad. Y la enfermedad saca a la luz cosas, a veces que no queremos ver. El dolor lleva conciencia a zonas que no somos conscientes, tanto sean físicas, emocionales, mentales o de las relaciones humanas. 

Esta crisis no está producida por el virus, esta crisis viene a despertar de alguna manera al ser humano para que pongamos más hincapié en la salud y en favorecer la salud. No tanto luchar contra la verdad. Y, quizás, es un momento donde las instituciones sanitarias pueden apoyar una educación para la salud, desde las escuelas. Que los niños y las niñas de hoy en día sepan cuáles son los alimentos mejores para la salud, que separ respirar profundamente, aquietar la mente cuando están preocupados, que puedan expresar las emociones, que puedan sacar al exterior lo que está preso. A partir de ahí, podemos llegar a la curación. La palabra “curar” viene del latín “curare”, que significa “cuidar”. La propuesta es cuidarte, tanto a nivel de institución sanitaria como a nivel individual, no siendo paciente sino acciente o actuante de la salud.

¿Qué cosas podemos hacer para prevenir la enfermedad o para recuperar la salud? ¿Qué nos ayuda?

En vez de angustiarme o alarmarme, en vez de creer que no puedo hacer nada por mi salud, durante estos días puedo hacer aquellas pequeñas cosas que me ayudan a prevenir cualquier tipo de crisis, no solamente ésta, sino cualquier otra que pueda ocurrir en mi vida y, al mismo tiempo, ayudar a favorecer la salud y el equilibrio de mi cuerpo.

Puedo hacer pequeños detalles. Puedo sentir que la respiración profunda me ayuda a aquietar la mente y a energetizar mi cuerpo. Puedo abrir la ventana y puedo airearla, y si tengo suerte, puedo ver el sol, y si no, no me queda más remedio que encender ese sol interior para alumbrar los días oscuros. Puedo jugar con mis hijos, con mis hijas, para que de alguna manera ellos vean que también podemos tener más tiempo para estar con ellos. Puedo relajarme, puedo respirar. Puedo apagar la TV para que no haya más contaminación ni más miedo, ni más pánico. Porque cuando hay pánico, dejo de pensar. Cuando hay pánico, veo oscuridad y dejo de ver la luz. Puedo hacer ayuno, puedo comer menos. Puedo hacer más respiraciones. Puedo jugar. Puedo ver con más ganas la vida, y no con tanto miedo, tanta angustia y tanta alarma como en estos días, que ha llenado de contaminación toda la parte psicoemocional del ser humano. 

Que no nos dejemos contaminar por lo miedos, por las angustias. Que sepamos ver que mañana saldrá el sol, y ese sol iluminará nuestros pensamientos, llenará de energía mi cuerpo y armonizará mis emociones. De alguna manera, pequeños detalles que me ayudan a la recuperación, que me ayudan a prevenir cualquier enfermedad.

Y durante estos días, en este parón inevitable, ¿qué nos recomiendas hacer? ¿qué podemos hacer?

Esta crisis, que de alguna manera nos ha caído encima de forma inesperada, también es un buen momento de aquietarnos, para estar con las personas queridas, para disfrutar con nuestros hijos, leer aquellos cuentos que están llenándose de polvo en la estantería, recuperar aquellos juegos que están arrinconados en una esquina de nuestra casa. Es un buen momento para contar historias después de comer, para relajarnos. Es un buen momento para desconectar la televisión y que no nos cuenten más historias. Es un buen momento para hacer ayuno de noticias y estar conmigo y estar con mi familia, y estar en equilibrio y en armonía. Y a partir de ahí, esperar, porque mañana también sale el sol.

Y desde esa esperanza, esperar que las cosas vayan a su sitio. Porque hay una inteligencia profunda en la vida que hará que las cosas vuelvan a recuperarse 

Por Carmen López

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