El cuerpo como medio para el autoconocimiento – Entrevista a Pilar Corcuera

«Y vemos el cuerpo como un simple medio de transporte. Y no solo es un medio de transporte de nuestro cerebro, es mucho más.»

Pilar Corcuera

Pilar Corcuera es una profesora de yoga y coach que difunde herramientas de consciencia corporal, mental y emocional a través de sesiones de trabajo psicocorporal, relajación y meditación.

Puedes conocer más sobre ella y su experiencia aquí.

¡Qué disfrutes de la entrevista! (en vídeo o transcrita)

Qué bueno que hoy vamos a hablar de lo que haces, tenía muchas ganas de hacerte una entrevista para mi página [comfluye.net]. Y no quiero entretenerme mucho y voy ya directamente a preguntarte cómo ha sido tu trayectoria, porque desde muy joven ya empezaste a trabajar con las emociones, a buscar cómo reconocerlas, canalizarlas… Y luego diste con el Yoga. Cuéntanos un poco cómo fue tu camino hasta que te encontraste con él.

No sé muy bien por dónde empezar. Desde muy pequeña, muy jovencita, siempre he sido muy sensible. Entonces, llegó un momento en la adolescencia en el que, con 15-16 años, incluso puede que antes, sentía que la vida se me hacía muy grande. Ciertos retos de esas edades: el sentido de grupo, las relaciones con los demás, el nivel de autoestima… Cosas que había alrededor, sentía que no las podía gestionar.

Fue en esos años cuando sentí la primera llamada de mi cuerpo, con esas sensaciones diciéndome “haz algo” o “está pasando algo”, ya que veía que la gente de mi alrededor, a lo mejor llevaban lo suyo, pero yo no lo sabía, no me lo comunicaban, si tenían tanto agobio, ansiedades… Entonces, a raíz de eso fue mi primera búsqueda. “Qué hago ahora”.

Y recuerdo que mi madre me habló del Yoga y me apuntó en unas clases unos meses. Al principio, me dormía. No hubo ninguna llamada grande. Sin embargo, años después, ya con 20-21 años, es cuando tomé la decisión de apuntarme en clases de yoga. Estaba estudiando Magisterio en esa época, y me encontré con una profesora que incluía el PNL (Programación Neurolingüística) en sus clases.

Y fue cuando el Coaching entró en mi vida, a la vez que el Yoga. Recuerdo que fue la primera vez que empecé a pensar que lo que hacía dos veces en semana sobre la esterilla no se quedaba ahí. Iba en la guagua, aquí en Canarias, y me daba cuenta que cuando estaba nerviosa lo empezaba a notar mucho antes y tenía una herramienta, mi respiración, que me ayudaba a calmarme. O que empezaba a notar cómo en una situación sentía mis plantas de los pies enraizadas hablando con amigos.

Te lo llevabas [el Yoga] a la vida cotidiana.

Sí, sí. Fue ese “click” que para mí es muy importante, que me hizo ver que el Yoga no es solo para la esterilla, no está para estirarme, sino lo que hago ahí tiene un sentido en mi vida cotidiana, en mi día a día.

Fueron mis primeras experiencias de mirarme hacia dentro. De cerrar los ojos, no para irme a dormir, sino para sentirme. Fue la base de un autoconocimiento, de darme cuenta enseguida de mis reacciones. En situaciones normales de mi vida, en vez de esperar a que el semáforo estuviese en rojo y pensar “jo, por qué me pasa esto”, empezaba a verlo en ámbar o en verde y, ante esas situaciones, me responsabilizaba más de cómo me sentía. 

Unos años después, tras empezar enseñando yoga en mi casa a mi madre, a mi padre y a mi hermana, y que mi hermana me propuso dar clases a unos amigos en el Colegio Mayor en el que ella estaba, me planteé ser profesora de yoga.

Tu familia, que normalmente es la parte más cercana, vieron que estabas en tu salsa, que te sentías bien haciendo eso. Y te animaron, ¿no?

Sí, supongo que empezaron a ver que aquella Pilar que todo le afectaba empezaba a tener las riendas.

Y tenías ya una herramienta muy potente en tus manos que ya querías compartirla.

Sí.

…nos hace ver que el cuerpo dice la verdad, que está diciendo algo importante sobre quién eres, que es tu biografía.

Y entrando ahora en tu siguiente trayectoria como profesional, con el tiempo, decidiste dedicarte o formarte en el embodiment. Tengo que decir que hice unas prácticas contigo, y fue así como nos conocimos, que me gustaron mucho. Fue por Skype, dos sesiones nada más, y noté que realmente me ayudabas a tener más conciencia corporal y me gustaría, por eso, compartir a quien nos lea o escuche de qué va esta técnica y cómo puede transformarles la vida; cómo pueden experimentar lo que yo experimenté en esas dos sesiones.

Me alegro que te sentasen bien las sesiones, que te llevases algo de ellas. Aún estoy haciendo esas prácticas. Llevo cerca de 3 años con el Embodiment y me siento todavía como un bebé, todavía en pañales. Llegué a esto cuando quería hacer otra formación de Yoga, pero no quería que fuera una más que me enseñara asanas en sánscrito o anatomía del yoga. Estaba más interesada en el aspecto emocional y psicológico dentro de la práctica.

Me topé entonces en Facebook con un anuncio en inglés, Embodied Yoga Principles, e investigué de qué iba: yoga para fuera de la esterilla, yoga para tu vida, yoga para llevar a tus relaciones… Era justo lo que estaba buscando. Un programa diseñado para sacar el Yoga de la esterilla por un hombre de Brighton, Mark Walsh, que parecía que había leído mi mente. Entonces, fui a Brighton y realicé el curso con Walsh. 

Recientemente, he terminado otra formación con Mark Walsh, un programa de 8 meses que se llama “Embodied Facilitator Course”. Esto ya no es Yoga, sino el Embodiment del que me preguntabas e hicimos las prácticas.

Embodiment hace referencia a habitar el cuerpo, a encarnarlo, a vivir desde el cuerpo. No tiene que ver con el plano atlético ni con el cuerpo que veo al reflejarme en un espejo. Es el cuerpo que se relaciona con el sentir y el habitar dentro de ti. Hace referencia a cómo estamos en el mundo y que el cuerpo es el escaparate de quien somos, y todo el día está comunicando cómo estamos. En este momento, seguramente mi manera de hablar, mi forma de mirar, la postura que tengo, están comunicando algo.

Trabajar incluyendo al cuerpo en sesiones de Coaching −que nos hace ver que el cuerpo dice la verdad, que está diciendo algo importante sobre quién eres, que es tu biografía− lo veo muy enriquecedor y para mí tiene mucho sentido.

Lo que estás contando me imagino que está creado bastante interés, porque la mayoría de la gente no usa el cuerpo de esa manera, no sabe que puede usar el cuerpo de esa manera, que es una herramienta, un medio, de autoconocimiento. Entonces, te voy a pedir que nos indiques alguna pauta para introducir a la gente que quiera escuchar su cuerpo. ¿Cómo podrían empezar a verse de esa manera?

Se me ocurren cosas para hacer ya, aquí mismo, mientras nos están escuchando o leyendo. Ponerse las manos sobre la tripa. Te invito a que lo hagas conmigo y nota tu respiración… Y vas a notar que hay un movimiento, a veces en la tripa y otras en el pecho, pero ya es el hecho de que llevo las manos a mí −a mi cuerpo, a mi centro− y aquí puede haber unos segundos en que me salgo del piloto automático, de mi actividad mental, y hay un nivel de percepción diferente.

Este ejercicio se puede hacer aquí y en cualquier sitio. En la guagua (autobús), en las paradas del semáforo, caminando por la ciudad o en bici.

Y tan sencillo que es lo que acabas de decir, pero hay que estar pendiente de hacerlo. Simplemente acordarse. ¿Y qué otra cosa sencilla podrían hacer?

Algo sencillo es convertir en un mantra la pregunta “¿Cómo estoy?”. Y hacerlo poniéndote alarmas en el móvil, cada vez que te metes en el coche al conducir o al salir de casa y ponerte el abrigo… Recordarte: “¿Cómo estoy?”. Hacer microparadas. Y no para contestar “bien” o “mal”, sino para la percepción, para sintonizar con cómo me siento, con todo lo que eso conlleva: me duele aquí, estoy agobiado… Un ejercicio de autoconsciencia, de autoconocimiento.

¡Caray! Y si lo hiciésemos más a menudo, sería increíble, porque nos atenderíamos más. Atenderíamos inmediatamente lo que realmente necesitamos. Pero a veces, como tú dices, estamos con el “piloto automático” y pasan días y tenías, a lo mejor, un dolor y ni te diste cuenta, por ejemplo.

Lo que dices es la base del cambio, de cualquier modificación o mejora que queramos hacer. Si no nos damos cuenta de lo que pasa, no vamos a poder cambiar nada.

Además, por lo que me estás contando, encuentro que evolucionar como persona implica escuchar al cuerpo.

Para mí, desde luego… no lo puedo ya separar. 

Porque a veces estamos mucho en los pensamientos, ¿verdad? En la cabeza. 

Así es, así es. Y vemos el cuerpo como un simple medio de transporte. Y no solo es un medio de transporte de nuestro cerebro, es mucho más.

Cualquier actividad en la que puedas formal o informalmente utilizar el cuerpo siendo consciente de que estás usando el cuerpo. Y eso, al final, es como la gotita que va llenando el vaso.

Y ahora mismo, ¿cómo te relacionas con tu cuerpo? Ya tienes un rutina… ¿Qué nos podrías decir, a qué punto has llegado?

Hay una base. El yoga me ha ayudado, y el enseñar a otros también me ha ayudado mucho, pues enseñar es la mejor manera de aprender… Si no sabía relajarme o meditar, y quiero incorporar eso en la vida de otros, al final lo tengo que incorporar en mí, no queda otra.

Entonces, me levanto por la mañana e intento todos los días levantarme una hora y media, o dos horas si puede ser en el caso ideal, antes de que empiece mi primera interacción o mi primera cosa de la agenda. Y dirás tú, ¿quién tiene esa hora y media o dos horas? Yo no tengo hijos, no pago hipoteca… En fin, son cosas que en este momento me tocan vivir. Pero con una media hora también te vale. La cosa es tener un tiempo de atención a ti fuera de tu agenda.

Llevo un año y medio meditando y ese tiempo lo uso para hacer una sentada en silencio, para empezar el día habitando el cuerpo, notando cómo estoy, cómo me he levantado… básicamente. Eso que yo hago sentada, a lo mejor en veinte minutos, en vez de hacerlo así se puede hacer incluso en la cama. Cuando suene el despertador, en vez de irte directamente a la primera acción, abrir los ojos y quedarte unos segundos ahí. ¿Cómo me he levantado, cómo estoy hoy? Ya está. Mi primera toma de contacto.

Y luego, porque hago yoga, normalmente hago una práctica de yoga aunque sea de veinte minutitos, de estiramiento… Pero el que practique artes marciales, pues de artes marciales. Y el que suela nadar, pues nadar. Bailar, dar un paseo… Cualquier actividad en la que puedas formal o informalmente utilizar el cuerpo siendo consciente de que estás usando el cuerpo. Y eso, al final, es como la gotita que va llenando el vaso. En un semana quizás no notes nada, pero estate un mes y verás cómo eres más consciente de tu respiración; estate un año y verás cómo ya, encima, lo puedes sacar incluso en ambientes ruidosos.

Claro, cuanto más practiques, mejor. Más rodaje y mejor nos sentimos, y empezamos a captar realmente los beneficios.

Sí. A mí, Carmen, me preocupa o quiero atender a las personas que realmente te dicen “no tengo tiempo” o “es muy bonito, pero cómo creo esa práctica en mi vida”. 

Por eso es el incluir estas prácticas en la agenda, en la rutina. No tienes tiempo para hacer yoga, pero no me digas que no tienes tiempo para llevarte las manos a la tripa y hacer 3 respiraciones antes de coger el volante.

Porque, aunque hagamos esa pequeña parada, vamos a notar un cambio en nuestra vida, ¿verdad?

Eso siento. Esa es mi experiencia, y la de la gente que conozco. Sobre todo, que lo prueben. Es decir, no quiero vender humo. Al principio, cógete de la mano de alguien en tu ciudad o cerca de ti. Cógete de la mano de alguien y vete a clases una vez o dos a la semana. O queda con un amigo para hacerlo, para dar un paseo, para bailar o para meditar, que siempre hacerlo en compañía influye a comprometerte.

Y luego vas viendo. En mi caso, yo llevo tres años de práctica regular de yoga casi a diario y noto cómo, cuando no lo hago, wow, mi carácter cambia.

Si observamos cómo vive la naturaleza, los ciclos de ella, cómo se comporta, siento que tenemos mucho que aprender.

Al hablar de coger la mano de alguien, ¿qué te parece que nos cuentes sobre tu proyecto y tu página para que la gente pueda llegar a ti como guía o como formadora? La identidad de tu proyecto se llama El Árbol Despierto, ¿cómo surgió el nombre? Me llama mucho la atención. ¿Qué significa para ti?

Bueno, me gustaría decirte algo muy grande, que tenga peso, pero en realidad fue una noche de 2014 en la que tenía otra web o proyectito que se llamaba Yoga English (donde mezclé Magisterio con el Yoga) y esa noche me dije, estoy hasta hasta aquí del inglés, en realidad eso no me motiva, gano dinero con ello, pero me motiva más el yoga.

Y entonces, El Árbol Despierto nació de una conversación con mi hermana y mi pareja de aquella época en la que vivíamos en el campo, y para mí la naturaleza sirve como metáfora de vida y, a la vez, como punto de observación. Si observamos cómo vive la naturaleza, los ciclos de ella, cómo se comporta, siento que tenemos mucho que aprender. Por tanto, el árbol como símbolo, raíces, copa, crecimiento…

Ramas, florecer… Desde luego, el árbol dice, significa y aporta mucho. Y de ahí surgió…

Sí. Y el adjetivo “Despierto” quizá es más mío. El árbol se utiliza en muchas más cosas, pero “despertar” me parece que es abrir los ojos. Se puede vivir en este mundo llevando el cuerpo a todos sitios sin darte cuenta de que estás viviendo, o se puede vivir dándote cuenta de que estás viviendo. Y este, para mí, es el verdadero despertar… iluminación, si le quieres llamar. No lo sé. 

La meta.

Y, a la vez, el camino: de estar con los ojos tapados con legañas, cómo vamos abriéndolos. Y hay días que volvemos a cerrarlos, momentos en los que dices “jo, no he estado nada despierta ahí, no me he dado cuenta. He pasado por esta calle y había una fiesta, y no me he dado cuenta”. Estaba en mis propios pensamientos.

Se trata, entonces, de vivir como árboles despiertos. Enraizados aquí donde nos toca, en el mundo del día a día, con sueños, con expansión, con crecimiento… y con los ojos abiertos.

Suena muy bien. Me quedo con tu metáfora, me encanta. El símbolo del árbol, despierto, con conciencia.

Para terminar, me gustaría preguntarte por el curso de Yoga para tus mañanas al que se puede acceder desde tu sitio web. Háblanos de este curso, ¿por qué sería interesante que la gente lo hiciera?

Gracias por darme el espacio de mini promoción (risas). Pues, es un curso que le llamé “Yoga para tus mañanas” porque las mañanas es el momento que he elegido para esos ejercicios de volver al cuerpo, de empezar el día estableciendo intenciones. Es un momento de silencio, donde todavía no estás con mucho ruido del día a día, con muchos pensamientos… Pero este curso también lo están haciendo las personas por la tarde o por la noche, así que se puede hacer a cualquier hora del día.

Y son 10 sesiones, entre 20 minutos y media hora de duración cada una. Sesiones en vídeo, donde se me ve a mí practicando mientras explico. Quería que las personas las pudieran hacer en casa, que extendiesen su esterilla, se pudiese poner el vídeo y yo guiarles en un mini viaje de yoga todas las mañanas o los días que pudiesen. 

Las 10 sesiones no caducan. Se pueden repetir y hacer las veces que uno quiera.

Y personas que no han hecho yoga nunca, ¿podrían empezar con esos vídeos, con ese curso?

Gracias por hacerme la pregunta. Si no tienes problemas graves de movilidad y, simplemente, nunca has hecho yoga, y no tienes problemas como una lesión importante en la rodilla o algo que te imposibilite sentarte en el suelo, perfectamente puedes hacer el curso. Y si no estuvieses seguro, te animo a que me escribas un mensaje y que me preguntes.

La otra cosa bonita del curso es que cada día tiene una temática. Entonces, no es simplemente yoga, sino hay yoga cuando has dormido regular, yoga para brillar, yoga para cuando tienes la cabeza como una moto, yoga para sudar la gota gorda, yoga para amarte… Y, bueno, están diseñadas con mucho cariño para que la persona se lleve algo.

Lo bueno es eso, que aunque pone “para las mañanas” y es la sugerencia, y la verdad es que es un buen momento para empezar el díahaciendo yoga, los que hacen tu curso tienen la posibilidad de hacerlo en cualquier momento del día y a su ritmo.

Sí. Puedes parar el vídeo, decir este ejercicio no me sienta bien y paso al siguiente…

Y pueden consultarte las dudas.

Sí.

Pues, muchas gracias, Pilar, por concederme esta entrevista, tener esta charla y por todo lo que has aportado, que yo espero que sea de mucha utilidad, y seguro que lo va a ser. 

Muchísimas gracias a ti.

(Besos volados)

Se puede vivir en este mundo llevando el cuerpo a todos sitios sin darte cuenta de que estás viviendo, o se puede vivir dándote cuenta de que estás viviendo. Y este, para mí, es el verdadero despertar… iluminación, si le quieres llamar.

P.

Dónde encontrar a Pilar Corcuera:

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