Claves del Autocuidado

Colaboración con Sihuatl Mundo

El autocuidado, que consiste en estar presente y dar un trato amable y de apoyo a uno mismo, es un hábito esencial que te previene de la enfermedad y te proporciona bienestar a todos los niveles.

No cuidarnos a nosotros mismos influye en nuestras relaciones, pues si yo no estoy bien, tampoco me sentiré bien con los demás; estaré cansada, frustrada, impaciente, irritada… Esto generará conflictos. Y a corto, medio o largo plazo, enfermaré.

El autocuidado puede sonar a chino sobre todo en quienes fuimos educados con creencias tipo «llorar es de débiles», «quien puede más es mejor» o «pensar en uno mismo es egoísta».

Simplemente, se trata de estar presente para ti como lo estarías o estás con tu mejor amigo.

A un mejor amigo aconsejarías que se cuidase la salud, que disfrutara de la vida, que emprendiese lo que más le ilusiona, y que descansara y dejase ir cuando es necesario, ¿verdad? Porque deseas que esté bien y sea feliz.

Pues eso mismo, aplicado a ti.

Prestarse atención no es egoísta ni te convierte en egocéntrico; al contrario de la persona que se cuida, el egocéntrico vive desconectado de sí mismo.

Proporcionarse autocuidado tiene múltiples beneficios:

Más autoconocimiento y salud emocional. Hacer paradas para escucharte cada día, aunque sean muy breves, estés haciendo lo que estés haciendo, te ayuda a clarificarte, restaurarte y recargar pilas.

Puedes anotar las cosas (pensamientos, sentimientos, necesidades, ideas para proyectos…) y atenderlas después. Es un ejercicio de atención plena hacia ti mismo.

Sabrás quién eres en cada instante y tus necesidades y preferencias que no pueden ser atendidas en ese momento, las atenderás en cuanto puedas, como haces con las personas más significativas para ti.

Ya no solo escuchas y atiendes los requerimientos de los demás, sino también los tuyos, y así tienes mayor equilibrio.

Priorizar y ganar con ello. Relacionado con el autoconocimiento, tener el hábito de cuidarse a uno mismo conduce a simplificar, esto es, a dar prioridad a las cosas que son más importantes para uno y ocupar más tiempo en ellas, dejando ir las que no lo son, por muy interesantes o entretenidas que sean. El día tiene 24 horas y no más, por eso hay que elegir en qué empleamos nuestro tiempo. «Por cada cosa que decimos sí estamos diciendo no a otra», como señala el creador del sistema Bullet Journal de organización personal.

También implica delegar tareas en otras personas evitando las cargas excesivas y planificar momentos de descanso para una gestión óptima de la energía vital. (Hay muchos recursos para esto y siempre salen a relucir en mis sesiones de coaching).

Más energía y salud física. Si has decidido autocuidarte, dedicarás momentos para hacer ejercicio (el que más te guste), y esto te aportará más salud, resistencia y vitalidad.

Quien ya tiene el hábito de autocuidarse, ejercita el cuerpo de forma regular −y no desdeña realizar prácticas como el yoga y la meditación− pues es consciente de la importancia de cuidar el cuerpo y la mente como un todo para tener bienestar y ausencia de enfermedad.

Propósito y sensación de plenitud. El autocuidado nos conduce a una vida llena de significado, pues al darte los espacios de escucha diarios, vas atendiendo tus requerimientos y creando una vida a tu medida, enfocada en tu(s) propósito(s), cuando decidas hacerlo.

Menos carga para otros y mejores relaciones. Muchas veces no nos proporcionamos autocuidado porque tenemos a quien lo hace y reclamamos esa atención a quien nos une un lazo afectivo (nos enseñaron que las cosas hay que buscarlas fuera, en los otros, y no dentro, en uno mismo).

Pero lo cierto es que, cuando dejamos nuestro cuidado y atención a otras personas, a ninguna de las dos beneficia: una sufre sobrecarga y la otra dependencia. 

Por supuesto, que necesitamos y es bueno el apoyo y la compañía de las personas que queremos, y más cuando estamos en momentos duros. Esto no es lo mismo que se hagan cargo de nosotros.

Las personas significativas suman en nuestra vida por el simple hecho de estar y no tienen que sostenernos, y tampoco nosotros a ellos; la persona adulta ha de cuidarse y sostenerse a sí misma. 

¿Qué te frena a autocuidarte?

Puede que ya estés convencido de la importancia de prestarte atención y cuidados diariamente, pero existen algunas barreras que te lo impiden.

Si es así, te animo a buscar formas de desactivar esos bloqueos. (Una opción es trabajarlo con el diagrama de Ishikawa).

Cuando el autocuidado entre en tu vida, te enamorarás de la vida al instante.

«Hay algo que lo cura todo y se llama amor propio»

Por Carmen Gonçalvez

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